Desde Urabá suena “El último adiós”, una canción que fusiona rap y bullerengue
La agrupación Lucrónimos, integrada por Santiago Moná y Sebas Puerta, se unió al artista Brayan Medrano para presentar una propuesta musical que conecta los sonidos urbanos con las raíces tradicionales de la región. La producción estuvo a cargo de Lee Mike, bajo el sello Vinta Beatz.
La diversidad musical de Urabá continúa ganando espacio con el lanzamiento de “El último adiós”, una canción que reúne el rap de Lucrónimos, conformado por Santiago Moná y Sebas Puerta, con los sonidos del bullerengue de Brayan Medrano.
Esta colaboración representa un encuentro entre las expresiones musicales urbanas y las raíces culturales del territorio, a través de una propuesta que busca explorar nuevas maneras de contar historias y transmitir emociones desde la música.
Una canción sobre las despedidas y las ausencias
“El último adiós” aborda temas relacionados con las despedidas, las ausencias y aquellos sentimientos que permanecen cuando una persona o una etapa de la vida llega a su final.
La producción busca conectar con quienes han experimentado momentos de separación, pérdida o transformación, utilizando la música como un medio para expresar emociones y generar identificación con el público.
La combinación del rap y el bullerengue le aporta a la canción una identidad particular, en la que convergen los sonidos contemporáneos y las tradiciones musicales que hacen parte del patrimonio cultural de Urabá.
Lee Mike y Vinta Beatz, detrás de la producción musical
La producción de “El último adiós” estuvo a cargo de Michael Maldonado, conocido artísticamente como Lee Mike, productor musical de Chigorodó, quien participó en la construcción sonora de esta colaboración bajo el sello Vinta Beatz.
Su trabajo contribuye a consolidar una propuesta que apuesta por la exploración de diferentes géneros y por la creación de música con identidad regional.
La unión de Lucrónimos y Brayan Medrano evidencia las posibilidades de colaboración entre artistas de distintas corrientes musicales, al tiempo que abre espacios para que los sonidos de Urabá continúen evolucionando y encontrando nuevas audiencias.







