Esilda Palomo, de lavar ropa en la ciénaga a liderar una empresa
Esilda Palomo Muñoz nació en la vereda Marimonda, en Necoclí, creció entre el campo, la ciénaga y el monte, y hoy es empresaria y primera gestora social de Apartadó. Su historia es un ejemplo de perseverancia, trabajo y orgullo.
Hay gente berraca capaz de vencer las dificultades que aparecen en la vida, como la historia de Esilda Palomo Muñoz. Nació en la vereda Marimonda, de Necoclí, y creció alrededor de las labores del campo.
Su infancia, como ella misma la recuerda, estuvo lejos de los juguetes y las comodidades.
“Mi infancia no fue entre juguetes, fue entre la ciénaga y el monte. Aprendí a pilar arroz, a lavar ropa en tabla en la ciénaga, a recoger agua en burro y a caminar descalza por caminos de barro”, recordó que esas experiencias marcaron su carácter y le enseñaron desde temprana edad el valor del trabajo, el esfuerzo y la perseverancia.
Las oportunidades
Como muchos jóvenes de las zonas rurales, Esilda Palomo salió de Necoclí a buscar oportunidades. Trabajó en casas de familia en Medellín, vendió revistas en las fincas bananeras y recorrió los municipios de Urabá en motocicleta ofreciendo seguros.
“Muchas veces me cerraron la puerta, muchas veces me dijeron que no, pero nunca me rendí. Con cada ‘no’ me volví más berraca y con cada venta, más profesional”, expresó.
Con el paso de los años, esa perseverancia comenzó a dar resultados.
Nació ESI Seguros
Después de años de trabajo, esfuerzo y dedicación, nació ESI Seguros, una empresa construida, según cuenta Esilda, a punta de trabajo honesto, amanecidas y fe.
Hoy, su emprendimiento ha logrado superar los 1.500 millones de pesos en ventas y ha recibido reconocimientos en convenciones nacionales e internacionales.
“A punta de trabajo honesto, de amanecidas y de fe, nació mi marca: ESI Seguros. Una empresa hecha con corazón urabaense”, afirmó.
Para Esilda, cada logro profesional representa el resultado de un camino que comenzó en la zona rural de Necoclí y que estuvo marcado por el trabajo desde su infancia.
Servir a las comunidades
Además de su faceta como empresaria, actualmente Esilda Palomo Muñoz se desempeña como primera gestora social de Apartadó, una labor desde la que busca mantenerse cercana a las comunidades.
Para ella, el mayor reconocimiento no está únicamente en los premios o en los resultados empresariales, sino en la posibilidad de servir y aportar a quienes más lo necesitan.
“Mi mayor orgullo no son los premios, es poder servir. Yo conozco el hambre, conozco la necesidad y conozco la berraquera de nuestra gente”, señaló.
Su propia historia de vida le permite entender las necesidades de muchas familias y comunidades de Urabá, especialmente a quienes como ella en su niñez, han crecido enfrentando dificultades.
La historia de Esilda Palomo es un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones, especialmente para los jóvenes que crecen en las zonas rurales y sueñan con construir un futuro diferente.
“De lavar en tabla en la ciénaga se puede llegar a gerenciar una empresa. De pilar arroz se puede llegar a crear una marca y ser profesional”, manifestó.
Con orgullo, Esilda reivindica sus raíces campesinas y recuerda que venir del campo no debe ser motivo de vergüenza, sino una razón para sentirse orgulloso.
“Ser campesina no es motivo de vergüenza, es motivo de orgullo”, recalcó.
Y cerró su entrevista con La Chiva de Urabá con la siguiente frase:
“Yo soy prueba de que, con trabajo, coraje y con Dios por delante, no hay límites. ¡Urabá es tierra de mujeres berracas!”, concluyó.








