La Picota centro de operaciones de red de extorsión por más de $4.900 millones
Una investigación de las autoridades puso al descubierto una presunta red de extorsión que habría utilizado las instalaciones de la cárcel La Picota, en Bogotá, como centro de coordinación para ejecutar amenazas y exigir millonarias sumas de dinero a diferentes víctimas.
De acuerdo con las pesquisas, personas privadas de la libertad habrían aprovechado teléfonos celulares para realizar llamadas y establecer contacto con sus objetivos, a quienes presuntamente les exigían dinero mediante amenazas y diferentes mecanismos de intimidación.
La investigación apunta a que la estructura habría logrado mover más de $4.900 millones, recursos que serían producto de los cobros extorsivos realizados a las víctimas.
Desde la cárcel
Según la información conocida dentro del proceso investigativo, los privados de la libertad que estarían involucrados en la red no necesariamente se encargarían directamente de recibir el dinero. Desde el interior del establecimiento penitenciario presuntamente se impartirían instrucciones para coordinar las acciones, mientras que personas que permanecían fuera de la cárcel tendrían la función de recibir, trasladar o administrar los recursos obtenidos.
Este tipo de esquema permitiría que quienes presuntamente coordinaban las extorsiones desde el penal mantuvieran comunicación permanente con integrantes de la estructura que se encontraban en libertad.
Las llamadas telefónicas habrían sido uno de los principales mecanismos utilizados para contactar a las víctimas. A través de estas comunicaciones, los presuntos extorsionistas habrían formulado exigencias económicas acompañadas de amenazas, con el propósito de generar temor y conseguir los pagos.
Movimiento de dinero
Uno de los aspectos que más llama la atención de la investigación es el volumen de recursos que habría movilizado la organización.
Las autoridades buscan establecer con precisión las rutas utilizadas para recibir y posteriormente trasladar o distribuir los más de $4.900 millones que estarían relacionados con las actividades investigadas.
Para los investigadores, determinar quiénes recibieron los recursos, qué personas participaron en su movimiento y cuál habría sido el destino final del dinero será fundamental para establecer el alcance de la estructura y la responsabilidad individual de cada uno de los involucrados.
La investigación también busca establecer si todos los cobros estaban conectados entre sí y cuál era exactamente el papel que desempeñaba cada persona dentro de la presunta organización.
La lupa sobre los celulares
Aunque las cárceles cuentan con diferentes mecanismos de seguridad y restricciones para impedir las comunicaciones no autorizadas, investigaciones de este tipo evidencian el riesgo de que algunos internos puedan utilizar dispositivos móviles para mantener contacto con personas en el exterior y, presuntamente, continuar coordinando actividades delictivas.







