En la mayoría de los municipios, los alcaldes salientes dejaron atornillados a los amigos más cercanos, porque hasta en eso hicieron discriminación hasta el último minuto.
Los empleados ilusionados con los puestos amenazan, como es lógico, con demandas ante los jueces laborales, y están en todo su derecho, pero ojalá no ocurra como en Turbo, que por el ‘quítate tú para ponerme yo’ le ha costado al fisco miles de millones de pesos que los alcaldes que crearon el desorden no tendrían de su pecunio para enfrentar las acciones de repetición que se deben entablar.