La campaña del año 2003 fue el caballo de batalla utilizado por el poder que se sentía amenazado con la nueva alternativa que les respiraba en la nuca, para presionar a personas de la ilegalidad para que me involucraran en el proceso penal del año 2010, que hoy 10 años después no he cerrado, lo mismo hicieron con Adolfo Romero años más tarde.
Para el 2014, Felipe Cañizález estando en el IMDER, me compartió su aspiración a ser Alcalde de Apartadó, y sin pensar mucho le dije ‘en política no se pide permiso, ni se espera a nadie, arranque’. Habíamos aprendido, pero nos dejamos intimidar, tuvimos infiltrados, y el día de las elecciones la gente que nos vio como alternativa pasaron de 17 mil, Arteaga se quedó con la Alcaldía con una diferencia de tres mil votos.