Opinión | No es un cuento chino
Editorial1 de febrero de 20203 min de lectura

Hace pocos días un colega me planteó su preocupación porque unos 600 chinos estaban trabajando en las obras del Túnel del Toyo y Mar Dos, en detrimento de los empleos de la gente de los pueblos en donde las obras generan impacto. Los chinos no solo brindan mano de obra calificada, sino que también alzan y bajan las paletas del pare y siga.
La llegada de los oji-rasgados se volvió más preocupante, no porque nos quiten los puestos laborales en obras de impacto regional como Mar Dos y el Túnel del Toyo, sino que se llevarán las utilidades, y para colmo de males ahora son acosados por la peligrosa enfermedad llamada Coronavirus, que tiene en cuarentena a sus propios ciudadanos.
A lo Diomedes y 'ROCO': “se las dejo ahí”...








