Leer a Tomasa Medrano25 de marzo de 20202 min de lectura
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Hoy queda demostrado una vez más que la casa resulta ser el lugar seguro desde el cual podemos hacerle frente a esta crisis de salud por las que atraviesa el mundo, si lo hacemos de forma consciente y responsable. El aislamiento es un acto de solidaridad y de gran humanidad.
La casa como espacio de encuentro, reunión, pensamiento, creatividad, humanidad, calor y esperanza.
Esta medida preventiva de cuarentena por lo del COVID-19 nos debe servir para que revivamos el amor familiar, retomemos los diálogos que dejamos inconclusos, decirle a los hij@s lo importante que son y devolver esa esperanza que parece estar perdida en la mitad de la indiferencia y el orgullo.